El Porsche 917 Pink pig, un ‘cerdo’ que asombró en Le Mans

Uno de los coches más recordados en la Historia de las 24 Horas de Le Mans es el Porsche 917/20 Pink pig de 1971. Aunque ni tan siquiera recibió la bandera a cuadros, este particular espécimen se convirtió en uno de los iconos del automovilismo deportivo.

Y es que nada más poner sus ‘patitas’ en la pista para realizar los primeros entrenamientos en el Circuito de La Sarthe, tanto los aficionados como la prensa e incluso el resto de participantes, cayeron rendidos ante su peculiar apariencia. Jamás habían visto una decoración tan, digamos, original, en un autódromo de carreras.

 

 

¿Una bestia de competición pintada de rosa? Y no solo eso, sino que además su carrocería reproducía el mapa anatómico del cerdo, incluyendo los nombres de cada pieza de su jugosa carne. Sí, sí. El coche parecía la viva estampa del mamífero cuadrúpedo.

A pesar de estas apariencias porcinas, bajo el capó escondía un corazón de 4.9 litros, 600 caballos a 8.300 rpm, 560 Nm de par motor a 6.400 rpm, capaz de catapultar hasta los 360 km/h sus 909 kilos de peso. Insistimos, no parecía que esa fuera la mejor estética para un musculoso cuerpo de aluminio con 4,4 metros de largo y 2,2 de ancho.

 

La venganza de un jefe muy enfadado

Los asistentes a la prueba se preguntaban por qué se había vestido al misil alemán con esa ‘piel’. Otros, más conspiranoicos, hacían cábalas en referencia al posible secreto (ibérico) que escondían los tatuajes sonrosados sobre su cuerpo. Sin embargo, el origen estaba basado en una motivación menos prosaica.

 

 

Todo partió de una venganza laboral muy artística. El jefe de diseño de Porsche, Tony Lapine, recibió el encargo de crear un boceto con el que se construiría un modelo para participar en las 24 Horas de Le Mans de 1971. Sorprendentemente, su propuesta fue desestimada en favor de un proyecto de la empresa francesa SERA.

 

 

Obviamente, el Sr. Lapine se enfureció con la decisión de sus superiores, por lo que éstos decidieron compensarle. Le encargaron la decoración del coche. Entonces, el empleado vio en esta tarea una gran oportunidad de expresar su descontento por lo sucedido de un modo llamativo. Como mensaje (poco) subliminal reprodujo un mapa con las partes y los nombres de la anatomía del cerdo que emplean los carniceros para su despiece.

Un ‘cerdito’ muy popular

Quizás en contra de los deseos de su autor, la nueva criatura del asfalto causó un gran impacto visual. Es más, el público quedó gratamente sorprendido con las peculiaridades estéticas del Porsche 917/20 Pink pig. Dispuesto a pasar a la historia por sus logros deportivos, el cohete teutón arrancó en séptima posición. Sin embargo, su andadura en la carrera no resultó nada afortunada.

 

 

El coche número 23 del Martini International Racing Team, que compartieron los pilotos alemanes Reinhold Joest y Willi Kauhsen, sufrió un accidente en el ecuador de las 24 Horas de Le Mans cuando trotaba en quinto lugar. Solo había completado 180 vueltas al trazado galo. Pero ahí el ‘animal’ se despidió prematuramente de sus admiradores.

Sin embargo, dejó una profunda huella en todos ellos, puesto que jamás habían observado una criatura del asfalto como esa. Por eso mismo, recibió varios cariñosos apelativos.  Los franceses lo rebautizaron como Le Cochon rose o Big Bertha,en el caso de los ingleses, mientras que para los germanos pasó a ser el Der Tuffeljäger von Zuffenhausen (Cazador de trufas de Zuffenhausen).

 

 

Y así fue cómo una librea pergeñada tras un desagravio profesional, pasó a convertirse en  un mito e icono del Motorsport. Desde entonces, el legendario ejemplar habita plácidamente en el Museo de Porsche en Stuttgart. En agradecimiento por sus servicios prestados, la firma germana replicó aquella misma pintura en un 911 RSR oficial que venció en la categoría LMGTE-Pro de las 24 Horas de Le Mans de 2018.

Imágenes: Perico001Flickr & Wikipedia.

 

 

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