Anatomía de un fracaso: Alonso, eliminado de las 500 Millas de Indianápolis

Fernando Alonso no tomará la salida en las 500 Millas de Indianápolis de 2019 que se disputan el próximo 26 de mayo. A bordo de su ineficiente McLaren número 66 con motor Chevrolet, no ha conseguido una de las tres plazas en juego en la ‘Low row shootout’. Así se llama la sesión de repesca que adjudica la última fila de la parrilla para la mítica carrera estadounidense.

 

 

El Nano se ha quedado a tan solo 31 milésimas y un puesto por debajo de los 33 monoplazas que competirán en el mítico óvalo del Indianapolis Motor Speedway. Dicha eliminación le aparta de su principal reto para 2019: la Triple Corona del Automovilismo.

Por tanto, duro revés para el ovetense que había centrado el año en este objetivo.Al poseer las 24 Horas de Le Mans de 2018 y el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, estaba a un paso de poder entrar la Historia del Motorsport.

 

 

Por otra parte, fracaso monumental para la escudería de Woking, verdadero culpable de lo sucedido. La falta de planificación, las improvisaciones y el exceso de confianza de los británicos han manchado la imagen de un bicampeón del mundo de Fórmula 1, arrastrándolo a una situación indigna. Parecían miembros de una formación amateur. Eso por no hablar de su socio deportivo Carlin. Los tres coches que cayeron en dicha manga pertenecen a esta formación.

Domingo negro; Alonso, ko  

Alonso se lo jugaba al todo o nada con James Hinchcliffe, Max Chilton, Sage Karam, Pato O’Ward y Kyle Kaiser en la cita de este pasado domingo. Tres plazas para seis pilotos. Emoción, tensión y suspense en un vibrante cara o cruz que les concediera el pasaporte para la Indy500.

 

 

Con rostro muy serio, Fernando Alonso saltó a pista en tercer lugar tras Hinchcliffe y Chilton. Completó las cuatro vueltas preceptivas con un promedio de 227,353 mph. Exprimió al máximo su monoplaza, algo más dócil que en las jornadas precedentes, pero sensiblemente lento.

Con Hinchcliffe y Karam por delante y Chilton y O’Ward eliminados, Kaiser se convertía en la amenaza para nuestro compatriota. Estaba en el filo del abismo, pendiente de la última bala de plata.

A bordo del Juncos Racing, Kyle estableció una marca de 227,358 mph. Un bólido sin patrocinadores y con piezas prestadas por otros equipos para reparar el accidente de unos días antes, dejaba fuera a Alonso por ¡0,005 mph!

 

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Se consumaba así el desastre y el ridículo de McLaren. La escudería británica volvió a pecar de suficiencia, como ya le sucediera en la Fórmula 1 durante su asociación con Honda entre 2015 y 2017. Y lo que es peor, erosionaba la imagen de Fernando Alonso.

Lo que mal empieza…

Desde el primer día, la aventura de McLaren y Alonso en la Indy 500 de 2019 había sufrido todo tipo de problemas. De hecho, la semana de entrenamientos libres se ha convertido en un monumento a las averías, los errores y la descoordinación del equipo inglés.

El primer aviso de lo que estaba por llegar aconteció en la sesión inaugural del pasado 14 de mayo. Durante la 49ª vuelta, el coche perdía potencia por culpa de un problema eléctrico.

 

 

Se reproducía la misma avería sufrida durante el test de los novatos tres semanas antes. Este contratiempo le impedía completar el programa de trabajo y reducía sensiblemente el número de vueltas en pista. Mientras, el resto de contrincantes continuaban acumulando kilómetros a bordo de sus monoplazas.

 

 

Lo más desconcertante de la situación provenía de Gil de Ferrán. El jefe del equipo reconocía desconocer el origen del problema. Por ello, dio la orden de reemplazar todo el cableado eléctrico del bólido, aumentado el tiempo fuera del asfalto.

Grave accidente, nuevo contratiempo

Envuelto en ese decepcionante clima, llegó la segunda jornada de ensayos. El ritmo del coche estaba siendo lento y su comportamiento, indómito. Sin duda, la deficiencia del McLaren, estaba detrás de este pobre rendimiento y de unas reacciones imprevisibles.

Además, el equipo no encontraba los reglajes, algo esencial, para optimar la velocidad del bólido. Realmente, se encontraban perdidos y sobrepasados por la magnitud del envite.

 

 

Y entonces, se produjo el accidente. En una de las curvas del Indianapolis Motor Speedway, Alonso se estrelló contra el muro a más de 350 km/h. Por fortuna, resultó ileso.

Su cámara on board revelaba las continuas correcciones -volantazos-  que el ovetense debía realizar ¡en las curvas! para mantenerse en la trazada correcta.

 

 

Ante esa circunstancia, perdía mucho tiempo y debía asumir grandes riesgos.para compensarlo. Rodar en dichas condiciones le acercaba constantemente al abismo.

La reparación, otro esperpento

Para colmo de males, la reparación del bólido siniestrado se alargó incomprensiblemente. Tanto es así que el Fernando Alonso no pudo subirse nuevamente al McLaren número 66 hasta el viernes. Adiós a la tercera sesión de Libres del jueves. Su duración de 7 horas la convertía en crucial.

Mientras, el coche del Juncos Racing sufría un choque mucho mayor y un día después. En unas pocas horas estaba de nuevo en acción. El propio De Ferrán reconoció que pidieron piezas prestadas a otros equipos.

 

 

Además, se vieron obligados a montarlas en el segundo chasis, perteneciente a su socio inexperto en la Indy: Carlin. El rendimiento sería todavía peor. Simplemente, esperpéntico. Después llegó la sesión de clasificación del sábado, donde Fernando Alonso se quedaba fuera del Top 30.

 

 

Por si todo lo anterior fuera poco, la última sesión de libres de este domingo, previa al ‘Low row shootout’, se anuló por la lluvia. Fernando Alonso debía saltar sin tiempo para encontrar los reglajes adecuados… y sin red. Evidentemente, se topó con el suelo. Después la mala fortuna y unas pocas milésimas en la repesca de este domingo hicieron el resto.

Imágenes: McLaren Indy.

 

 

 

 

 

 

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