Así nació la denominación ‘Gran Premio’ en las carreras

Mucho antes de que naciera la Fórmula 1, las carreras de coches ya se conocían como ‘Gran Premio de…’. Por tanto, estas dos palabras mágicas sintetizan el espíritu competitivo en la Categoría Reina desde sus orígenes. De hecho, las citas deportivas de dicho campeonato siempre se han denominado con ese par de vocablos.

 

 

Pero, ¿cuál es la increíble historia que esconden? O dicho de otro modo, ¿dónde está el origen de la expresión universal con la que se conocen las competiciones de cuatro y también de dos ruedas más importantes de todos los tiempos? Se puede afirmar que están tan unidas a la velocidad como la bandera a cuadros y la ceremonia del podio con champán.

Una extraña invención llamada coche

Todo se inició a finales del Siglo XIX. Concretamente en 1886 se produjo la creación de un nuevo medio de transporte que cambiaría para siempre los sistemas de locomoción. Atribuido al alemán Karl Benz, recibió el nombre de coche.

 

 

Casi de inmediato, el extraño artefacto mecánico despertó el interés de sus paisanos. Y poco después, a principios del Siglo XX, la fiebre por el artilugio ya se había propagado por toda Europa. No en vano sus habitantes habían descubierto un modo de locomoción más eficaz y veloz.

La industria del motor gala y la velocidad

Conscientes de las oportunidades empresariales que ofrecía el incipiente invento, la pionera industria automotriz francesa espoleó el interés de sus paisanos por su producto. Pronto, los habitantes del país vecino se convertirían en unos entusiastas conductores de automóviles. Pero más allá de las utilidades cotidianas para las que inicialmente se había concebido, descubrieron una virtud más emocionante: la velocidad. ¿Y qué mejor modo para medir la destreza al volante que medirse contra otros adversarios?

 

 

Empujados por el fervor de la nueva moda, la nación del paté comenzó a albergar las primeras competiciones a finales del siglo pasado. Y aunque en honor a la verdad, tanto en Francia como Inglaterra ya se habían disputado algunas pruebas menores, la París-Burdeos de 1895 está considerada la primera carrera de la Historia. Obviamente, con la llegada de la nueva centuria, las competiciones se fueron extendiendo por el resto de Europa.

Las primeras víctimas en las carreras

Aunque hoy en día parezca una temeridad, aquellas pruebas discurrían por vías públicas abiertas al tráfico ordinario. La popularidad y, por ende, la proliferación de dichos eventos, unidos a las escasas medidas de seguridad, se tradujeron en numerosos accidentes mortales.

 

 

Así, las cifras de víctimas entre participantes y espectadores no cesaban de crecer. Precisamente en uno de esos siniestros, acontecido en la carrera París-Madrid de 1903, perdió la vida Marcel Renault. Hermano de Louis y Ferrand, tan solo cuatro años antes los tres jóvenes habían comenzado a comercializar el nuevo producto bajo su apellido familiar.

Una decisión que cambió las carreras

Ante la elevadísima tasa de siniestralidad que registraban las competiciones, el Automóvil Club de Francia (ACF) adoptó una medida que transformaría para siempre el rumbo de la nueva modalidad deportiva. Su cofundador en 1895, el Conde De Dion, organizó once años más tarde una prueba por un trazado de 103 kilómetros que discurriría las vías públicas de Le Mans.

 

 

Para reducir los riesgos durante el evento, por primera vez se cerró el tráfico ordinario de las carreteras. Constituyó toda una extraordinaria novedad y revolución jamás vista antes. Por así decirlo, nacían las (primitivas) medidas de seguridad en la competición.

 

Nace la denominación ‘Gran Premio’

En honor al organismo impulsor de la prueba y al país que la albergó, la carrera de 1906 se llamó ‘Gran Premio del Automóvil Club de Francia’ o ‘Gran Premio de Francia’.Por primera vez en la Historia, una carrera se disputaría bajo esa denominación, que en francés fue conocida como ‘Grand Prix’. La pionera prueba internacional contó con la participación de 32 coches y 12 marcas y se celebró los días 26 y 27 de junio.

 

 

El vencedor fue un piloto húngaro llamado Ferenc Szisz. Invirtió al volante de su Renault 32 minutos menos que el italiano Felice Nazzaro (Fiat) en completar el trazado triangular diseñado alrededor de Le Mans.

Recompensa de 45.000 francos

Como reconocimiento a su esfuerzo y triunfo épicos, Szisz recibió 45.000 francos franceses, equivalentes a la cotización de 13 kilogramos de oro, unos 194.000 euros actuales. Desde ese instante, las carreras en la nación gala y en todos los rincones del Viejo Continente recibirían el nombre de Gran Premio o Grand Prix. No obstante hay que aclarar que no todos los ganadores fueron obsequiados con presentes tan cuantiosos.

La nueva denominación, se hizo tan famosa que cuatro décadas más tarde de su creación, fue adoptada por el Mundial de Fórmula 1 desde su nacimiento en 1950. Pero, esta nomenclatura también dio el salto a otras disciplinas del Motorsport. El Mundial de Motociclismo y otras competiciones como la IndyCar son algunas de ellas.

Imágenes ‘Gran Premio’: Mercedes AMG F1

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