La FIA estudia cómo solucionar el problema de visibilidad de los semáforos

Durante la salida del Gran Premio de Australia de Fórmula 1 2019, varios pilotos ubicados al fondo de la parrilla de Melbourne, no pudieron divisar las luces de los semáforos.

Concretamente, Robert Kubica (Williams), último, y Pierre Gasly (Red Bull) decimoséptimo, han manifestado las dificultades que padecieron en el Circuito de Albert Park en el momento preciso de la arrancada. Con esta polémica se ha estrenado el calendario de la nueva temporada en la Categoría Reina.

Kubica y Gasly, los afectados

“Cuando me situé en la parrilla no podía ver las luces (del semáforo). El alerón trasero del McLaren (Carlos Sainz) las estaba ocultando. Solo pude ver el primer bloque de luces, pero no el resto. Por eso tuve que moverme hacia la izquierda, y la verdad es que fue un momento de pánico”, ha explicado Kubica.

Una situación similar ha descrito el francés de Red Bull: “Como los alerones nuevos traseros son más grandes, no podía ver las luces de los semáforos de la parrilla. Entonces tuve que reaccionar con los coches que había a mí alrededor, por lo que perdí un par de plazas”.

Esas críticas de los corredores tras la prueba en Melbourne han llegado a oídos de miembros de la FIA, quienes han analizado lo ocurrido en el trazado de las Antípodas.

Y han concluido que dado que los semáforos de todos los circuitos del Mundial están situados a la misma altura, podrían repetirse los hechos descritos, con el consabido riesgo para la integridad física de los pilotos.

Conscientes del peligro que puede comportar esta situación, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en colaboración con el Grupo Estratégico de la Fórmula 1, deberían encontrar una solución antes del Gran Premio de Baréin que se disputa la próxima semana del 29 al 31 de marzo.  

Los nuevos alerones traseros, culpables

En la raíz (involuntaria) de la polémica se sitúa en los cambios en la reglamentación técnica de la Categoría Reina para facilitar los adelantamientos que han entrado en vigor en el presente campeonato.

Las nuevas especificaciones determinan un aumento considerable en las dimensiones de los alerones posteriores. En concreto, los apéndices han crecido 10 centímetros de ancho y 7 centímetros de alto, convirtiéndose en un obstáculo visual para los pilotos que parten desde las posiciones más retrasadas de la parrilla.   

Una posible solución pasaría por la instalación de un grupo adicional de luces en la mitad de la parrilla. Esta medida se implantó en la temporada 2009. Sin embargo, fueron retiradas después de que los apéndices aerodinámicos vieran reducido su tamaño en 2017.

No obstante, este problema que se ha planteado ahora no es nuevo. Ya en la pasada campaña se vivió otra circunstancia similar a la actual, pero en esa ocasión motivada por la llegada del Halo. Se resolvió situando un segundo grupo de semáforos a una altura inferior de los primigenios, que obviamente se mantuvieron.

Resulta sorprendente que en una disciplina deportiva considerada la cúspide del Motorsport, no se haya previsto una circunstancia como la que nos ocupa. La Fórmula 1, como competición automovilística, se encuentra a la cabeza de la vanguardia tecnológica, así como en muchos aspectos relacionados con la seguridad y la prevención.

Sin embargo, no han reparado en una cuestión tan simple como es el hecho de que el nuevo tamaño de los citados elementos aerodinámicos impide la visión de las luces de los semáforos. Continuará.

Imágenes ‘Luces de los semáforos en la salida’: Australian GP y F1.com

 

 

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