por S. Ancin – foto: f1.com
Errores, choques, fallos, tres safety car… y estar en el momento oportuno y en la posición correcta, subieron a Ricciardo al podio del GP de Europa, disputado en Azerbaiyán. Bottas y Stroll acabaron segundo y tercero. Un trío poco común. Alonso, magistral, sumó sus dos primeros puntos del campeonato. Una carrera contra la dinámica habitual de la temporada.
Se esperaba una carrera loca, como la del año pasado, y no defraudó. Todo lo que no se quiere esperar que pase en una carrera, ocurrió este domingo en Bakú, que se puede resumir en inesperado. Dos fueron los detonantes principales: por un lado, la disputa entre Vettel y Hamilton, que se saldó con dos choques entre ambos, una sanción para Vettel y un problema mecánico para el británico. Por otro, los tres safety car y bandera roja en apenas 20 vueltas.
Con Vettel y Hamilton en primera línea de salida, Ricciardo salía décimo y Alonso decimonoveno. El español se quedó clavado y le costó reaccionar para ponerse en marcha. Acabó noveno en una carrera que, dijo, “podía haber ganado”. Se deshizo de los Sauber y de Vandoorne; y se benefició del trompo de Sainz, que perdió el control de su coche intentando esquivar a su compañero Kvyat y, después, de los abandonos del propio Kvyat y Verstappen para ir subiendo posiciones.
Safety Car
El primer safety car vino en la vuelta doce a consecuencia del problema mecánico del Toro Rosso de Kvyat. Poco después, debido a que Raikkonen seguía perdiendo piezas de su Ferrari (desde la primera vuelta, tras un choque con Bottas), vino el segundo parón. Y llegó la macarrada de Vettel.
Cuando circulaban tras el safety car, el alemán acusó a Hamilton de un posible test de freno, que provocó que ambos chocaran. Vettel se puso a su altura y, echándole en cara el gesto, le tiró el coche para pegarle rueda con rueda.
Y justo detrás, los pilotos de Force India, Checo Pérez, que iba tercero, y Esteban Ocon, continuaron la polémica del pasado premio de Canadá y se volvieron a embrocar. El francés no dejó hueco a Pérez para adelantar y lo redujo contra la pared. Ambos coches resultaron dañados. Resultado: carrera parada para limpiar la pista, bandera roja, una sanción de 10 segundos en la reanudación para Vettel y un problema con el reposacabezas para Hamilton que, unas vueltas después, le obligó a parar para solucionarlo y que, por tanto, perdiera tiempo, posiciones y el liderato.
Alonso, primeros puntos
Fernando Alonso fue también protagonista, al remontar desde el decimonoveno de salida al noveno final y conseguir los primeros puntos del año para McLaren. Un completo milagro teniendo en cuanta que conduce un monoplaza con un motor de juguete. Un gran Carlos Sainz, precedió al asturiano, remontando también siete puestos, en una carrera labrada con paciencia de orfebre. Fue el broche a una de las carreras más entretenidas del año, con incidencias en cada esquina del circuito urbano de Bakú.
Estos errores y rifirrafes permitieron a Ricciardo lograr su primer triunfo del año, seguido de Bottas, que en los últimos metros de la carrera arrebató el segundo puesto a Stroll, que con su tercera posición logró el primer podio de su vida profesional. El canadiense se convierte también en el rookie más joven de la historia en lograr subir al cajón.

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