MatraX: El arranque en frío, un momento clave donde el lubricante protege el motor

Parecía que nunca se iría el verano, pero finalmente ha dicho adiós y el frío se ha instalado en nuestro día a día. Esa bajada de temperaturas no solo afecta a nuestro cuerpo, que se siente más escalofriado y en riesgo de sufrir más catarros. El descenso térmico influye también en nuestros vehículos, especialmente en el momento de ponerlo en marcha. El llamado arranque en frío debe ser tenido en cuenta por los usuarios. Como explican los profesionales, conviene dejar que el motor gire sin someterlo a estrés tras el momento del arranque. El aceite está en reposo y necesita repartirse por todo el sistema para que todos los engranajes y piezas estén lubricadas y con ello se eludan desgastes evitables, así como ciertas averías.

Por ello, nada más poner en marcha el vehículo se recomienda llevar a cabo una conducción suave propiciando así que el motor vaya alcanzando la temperatura adecuada y evitando riesgos. En este sentido, en función del tipo de motor se aconsejan unas prácticas. Por ejemplo, en el caso de los gasolina, si se realiza un buen mantenimiento de las bujías el arranque, a priori, no debería de dar problemas. En los diésel una posible opción es accionar varias veces (un par) los calentadores, y, aunque suponga un uso mayor de la batería, hará que el motor de arranque no tenga que esforzarse tanto.

El lubricante más fluido, más indicado para el frío

Sin embargo, aunque la forma de conducción es fundamental para la buena ‘salud’ del vehículo cuando se produce el llamado arranque en frío, también lo es el tipo de lubricante que se utilice. Por eso cuando el automóvil, furgoneta o camión vaya a padecer la dureza térmica del invierno el papel de lubricante adquiere un lugar protagonista. En estas situaciones cabe recordar que un aceite más fluido, es decir, menos viscoso, favorece el arranque en frío. En el caso de la gama de productos de Matrax Lubricants, para la línea de automoción, se cuenta con los MatraX InfluX 5W30, de base sintética y especialmente indicados para estas circunstancias térmicas. Y es que, según las especificidades térmicas, el 5W indica que el vehículo puede utilizarse adecuadamente hasta una temperatura mínima de -25 grados.

Por todas estas cuestiones, cuando vayas a adquirir un lubricante o si se encarga de esta tarea tu taller, es importante ser consciente de ello y atender a las temperaturas mínimas y máximas a las que se estima va a estar sometido el vehículo para elegir el producto más adecuado. El lubricante protege nuestro motor en el arranque en frío.

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