500 Millas de Indianápolis: Pagenaud vence en un emocionante final

Simond Pagenaud ha conquistado la 103ª edición de las 500 Millas de Indianápolis celebradas este domingo en el mítico óvalo del Indianapolis Motor Speedway en Indiana.

 

 

El corredor francés del equipo Penske, que partía desde la pole position se ha impuesto en los metros finales, tras un vibrante y ajustado final al sprint de 13 vueltas a Alexander Rossi y Takuma Sato.

Así las cosas, el galo que ha entregado el 18º título del Borg Warner, verá su rostro grabado en este hermoso trofeo.

Pagenaud controla la carrera

Tras la salida, el poleman Pagenaud mantuvo esa plaza para ponerse al frente del grupo. Instalado en la cima se dedicó durante la primera parte de la prueba a controlar el ritmo de la misma.

Los Chevrolet de Penske y Carpenter marcaban el paso cuando se produjo la despedida de Colton Herta, debido a un problema con el cambio. Primera bandera amarilla.

 

 

Poco después se ondeaba la segunda tras el accidente de Kyle Kaiser. El piloto que cerró el paso a Fernando Alonso a la mítica carrera se estampaba contra el muro en el giro 74.

Durante ese periodo, también se producía la eliminación de algunos protagonistas importantes. Helio Castroneves se chocaba contra Davidson en el pit lane.

Como resultado de la acción recibía una sanción de un drive through y también tenía que cambiar el alerón delantero. En consecuencia, perdía tres vueltas y sus opciones para apuntarse un cuarto triunfo.

 

 

Tampoco se libraron de las incidencias protagonistas de la trascendencia de Takuma Sato y Marco Andretti. Este último no encontraba el equilibrio adecuado en su coche por lo que en la séptima vuelta ya había pasado por el pit stop para modificar sus reglajes.

En cuanto al campeón japonés de 2017, se vio obligado a realizar una parada adicional después de cambiar sus neumáticos. Perdía dos vueltas. Pero era capaz de escalar hasta llegar a las plazas de honor en los giros decisivos.

La batalla definitiva

El desenlace al sprint de la carrera tuvo su origen en un choque a 21 vueltas para el final entre Sebastian Bourdais y Graham Rahal. Aunque no tuvo consecuencias físicas para los pilotos, se ondeó la bandera roja.

 

 

Máxima tensión en el asfalto con los monoplazas agrupados a rebufo del pace car… y mucha acción después de su marcha. Tras una intensa batalla entre un nutrido grupo de coches durante 187 giros, se iniciaba una nueva. carrera. El todo o nada para la gloria en 13 tránsitos por el mítico óvalo.

 

 

A partir de ese instante, la pugna se convirtió en un electrizante mano a mano entre Rossi y Pagenaud. Intercambio de ‘golpes’ entre dos pesos pesados que se alternaban en la cabeza de la prueba. No había tregua.

Sin embargo, apareció un inesperado invitado. Sato se convertía en un espectador privilegiado de la feroz guerra. El combativo nipón emergía desde las profundidades del pelotón tras una desventaja de dos vueltas en la primera parada. Un poco más abajo Josef Newgarden y Ed Carpenter, acariciaban el éxito en el legendario Brickyard.

Rossi no se rinde

Tras recuperarse de un fallo de su equipo Andretti en boxes, Rossi había vuelto a meterse por la lucha final. Sus mecánicos sufrieron un problema con la manguera del repostaje que a punto estuvo de arruinar sus opciones de éxito.

 

 

Pero, tirando de casta y de galones, el estadounidense se situó primero en el reinicio de la carrera tras la marcha del pace car. Llegó a liderar el pelotón cuando solo restaban dos vueltas. Sin embargo, el déficit de potencia de su monoplaza frente a la mecánica Chevrolet del galo hundió sus posibilidades.

Aprovechando esa superioridad mecánica, Pagenaud recuperó la primera posición a falta de un giro, plaza que mantuvo hasta ver la bandera a cuadros.

La siguiente imagen fue la del francés bebiendo la leche de los campeones. Enhorabuena.

Imágenes: IndyCar & Penske.

 

 

 

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